¿Qué hacer si tienes sensibilidad dental?
Ese pinchazo con el frío tiene una causa concreta, y casi nunca es la misma para todo el mundo. Saber cuál es tu caso cambia el tratamiento.
Qué está pasando en el diente
Un diente tiene tres capas. Por fuera, el esmalte, que no tiene terminaciones nerviosas. Debajo, la dentina, atravesada por miles de conductos microscópicos que comunican con el nervio. Y en el centro, la pulpa, donde están el nervio y los vasos sanguíneos.
Mientras el esmalte cubre la dentina, no notas nada. Cuando la dentina queda expuesta, esos conductos transmiten los cambios de temperatura directamente hacia el nervio. Eso es la sensibilidad.
Por qué queda expuesta la dentina
Las causas más frecuentes son estas, y el tratamiento depende de cuál sea la tuya:
- Recesión de la encía, que deja al descubierto la raíz — sin esmalte que la proteja
- Cepillado demasiado fuerte o con cerdas duras, que desgasta el esmalte y retrae la encía
- Bruxismo: apretar o rechinar los dientes, casi siempre durmiendo
- Erosión por ácidos: refrescos, cítricos, reflujo
- Una caries
- Una restauración antigua que empezó a filtrar por los bordes
- Un blanqueamiento reciente, que produce sensibilidad temporal y pasajera
Qué puedes hacer mientras consigues cita
Nada de esto resuelve la causa, pero suele aliviar el síntoma y no hace daño:
- Cambia a un cepillo de cerdas suaves
- Cepíllate sin apretar: el movimiento importa más que la fuerza
- Usa una pasta para dientes sensibles, y dale un par de semanas para notar efecto
- Espera veinte o treinta minutos antes de cepillarte después de algo ácido
- No pongas aspirina ni ningún analgésico directamente sobre la encía: quema el tejido
La diferencia que importa
Hay una distinción que conviene conocer, porque cambia la urgencia.
Si la molestia aparece con el frío y desaparece en cuanto retiras el estímulo, encaja con sensibilidad. Si el dolor se queda —treinta segundos, un minuto, o te despierta de noche— eso apunta a que el nervio está inflamado, y ahí ya no hablamos de sensibilidad sino de algo que necesita atención pronta.
Lo mismo si el dolor aparece con el calor en lugar de con el frío, o si se acompaña de encía hinchada.
Qué hacemos en la consulta
Lo primero es localizar el diente exacto y averiguar la causa: revisión, radiografía cuando hace falta, y comprobación de encías y restauraciones previas.
A partir de ahí el tratamiento cambia por completo. Una recesión no se trata igual que una caries, ni un desgaste por bruxismo igual que una restauración filtrada. Por eso la pasta para dientes sensibles ayuda pero no basta: alivia el síntoma sin tocar el motivo.
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