La importancia de las revisiones dentales en los niños
Los dientes de leche se caen, sí. Pero lo que pasa con ellos deja huella en los que vienen detrás, y en cómo el niño vivirá el dentista de adulto.
"Total, se le van a caer"
Es lo que más escuchamos, y es comprensible. Pero los dientes de leche hacen dos trabajos que no son evidentes.
El primero: guardan el espacio. Cada diente permanente sale guiado por el hueco que deja el de leche. Si uno se pierde antes de tiempo por una caries, los vecinos se desplazan hacia ese espacio y el permanente que venía detrás se queda sin sitio. De ahí salen muchos apiñamientos que después necesitan ortodoncia.
El segundo: una caries profunda en un diente de leche puede afectar al germen del permanente que está formándose justo debajo.
Cuándo llevarlo por primera vez
La recomendación más extendida entre las asociaciones profesionales es que la primera visita sea pronto: alrededor de la salida del primer diente, o del primer cumpleaños.
Parece temprano, y a mucha gente le sorprende. La razón es que esa primera visita no es un tratamiento: es mirar, orientar sobre higiene y alimentación, y —esto es lo importante— que el niño conozca el sitio cuando no pasa nada.
La primera experiencia marca el resto
Un niño cuya primera visita al dentista fue tranquila, sin dolor y sin urgencia, tiende a seguir yendo de adulto. Uno cuya primera visita fue por un dolor fuerte, con prisa y con miedo, muchas veces evita al dentista durante años.
Buena parte de los adultos que nos dicen "me da mucho miedo el dentista" están describiendo algo que les pasó de niños. Por eso vale la pena que la primera visita llegue antes que el problema.
Cómo preparar al niño
Hay una cosa que ayuda mucho y otra que suele salir mal.
Lo que ayuda: hablarlo con normalidad, como quien va a que le miren los dientes. Que sepa que le van a contar las muelas y a mirarlas con un espejito.
Lo que suele salir mal: prometer que "no te va a doler nada". Al decirlo, se introduce la idea de que podría doler, que quizá no estaba ahí. Tampoco funcionan las frases del tipo "si te portas bien, no te pincharán", ni usar la visita como amenaza. Mejor no adelantar procedimientos: de eso nos encargamos nosotros, y con palabras que el niño entienda.
La caries de la primera infancia
Merece mención aparte porque es frecuente y muy evitable. Aparece en los dientes de delante de arriba, en niños pequeños, y se asocia sobre todo a dormirse con el biberón de leche o de jugo, o a usarlo como calmante durante la noche.
Mientras el niño duerme se produce menos saliva, así que el azúcar permanece horas en contacto con el esmalte. La recomendación práctica es sencilla: si el biberón nocturno es necesario, que sea de agua.
Prevención en la consulta
Además de la revisión y la limpieza adaptadas a la edad, hay dos medidas preventivas habituales: la aplicación de flúor, que refuerza el esmalte, y los selladores, una capa protectora que se coloca en los surcos de las muelas, que es donde más caries aparecen porque el cepillo no llega bien al fondo.
Si son adecuados para tu hijo y cuándo conviene ponerlos es algo que se valora en la revisión.
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